We are the web

Simon Collison es un diseñador web con bastante presencia en el medio digital que vive en Nottingham (RU). Con un pasado como artista visual y tras fundar Erskine Design —donde han diseñado un generador responsivo de cuadrícula que ya se alaba en el estudio—, en la actualidad es uno de los socios de Fictive Kin.

Además de ser un tipo movido, dar bastantes conferencias sobre el tema, organizar congresos y haber visitado recientemente Venecia con su novia para asistir a una boda según se ve en su Flickr, Collison coordinó en 2011 un anuario de tres tomos (que yo sepa no ha vuelto a salir otro número) sobre diseño web llamado The Manual. En el primer tomo escribe:

“Ya no considero la web como [un producto] joven o marcadamente inmaduro en el mercado —está establecida e integra una sociedad funcional y moderna.”

Resulta extraño que todavía haya que defender ideas como ésta. Y continúa:

“La comunicación entre la gente real es nuestra razón de ser. Básicamente, nosotros somos la web. Somos los hacedores, los exploradores y los usuarios finales. Seamos inteligentes con nuestras decisiones… Subámonos a los hombros de aquellos que nos precedieron o que trabajaron a nuestro lado para dar forma a una disciplina que nos ayude a trabajar con confianza, inteligencia, ‘experimentación’ y, a veces, hasta genialidad”.

Siendo fiel a sus palabras, él basó su web personal en una miscelánea de Ben Schott, un superventas del Reino Unido con sus almanaques y misceláneas, basadas a su vez, como es de suponer, en antiguos almanaques británicos (¿o zaragozanos?). Schott ha publicado sus curiosos artículos, muchas veces infografías, en medios de todo el mundo. También mantuvo un blog /miscelánea de términos en The New York Times que seguro que hace las delicias de algunos.

Volviendo a Collison, también es curioso el relato, paso a paso, del proceso de rediseño de su web. Titula el artículo como ‘Rediseñar lo indiseñable’, o algo así, y por lo que se puede ver, tuvo que hacer bastantes pruebas de diseño. Además de tener esa tendencia a enseñar y contar todo, en el manual —es todo letra— defiende a capa y espada la documentación y la importancia del árbol de contenidos por encima de todas las cosas.

Aunque se podría obtener mucha información de sus múltiples perfiles en las redes sociales, no sé qué más hace Collison con su tiempo—aparte de viajar mucho, como se desprende de sus cuentas en Flickr e Instagram—, y si por lo tanto Es más cosas que ‘la web’.  Lo que sí está claro es que nosotros pasamos una parte importante de nuestras vidas navegando. Y no en alta mar precisamente, que suena más poético. Por eso hay que darle, en medio de la calma que proporciona el mes de agosto una ciudad como Pamplona, la razón. La mayor parte del año (un poco menos en verano), queramos o no, nosotros somos la web.

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