Un racimo

Todas las imágenes de @xrivasm y @unracimo.
Site: https://unracimo.tumblr.com/

Conocí a Ximena hace más de diez años. Extranjeras ambas, nos encontramos en un pueblo del sur de México bañado por el mar Caribe, cada una procedente de su viaje particular. Días después nos adentramos juntas en la Selva Lacandona, que también es conocida como Desierto de la soledad, aunque no fuera ni una cosa ni la otra para nosotras.

Fue allí donde descubrí que Xime era una enamorada de la naturaleza. De los árboles, el cielo, las montañas, pero también de la naturaleza interior de las personas.

Por entonces hacía fotos de conciertos en Santiago, porque igualmente es una loca de la música y de Patty Smith, a quien se parece un poco. Sólo un año después me contó que estaba aprendiendo, nada que ver, acupuntura y masaje.

A través de la acupuntura se animó a preparar sus propias esencias naturales. Así es como nació Un racimo, su proyecto desde hace cinco años. Por él se autodenomina fitomaga y fotógrafa herborista, profesiones originales donde las haya que parecen sacadas de Donde mejor canta un pájaro, el libro de Jodorowsky en el que narra cómo sus antepasados emigrantes, necesitados de comenzar una nueva vida en Chile, se inventaron oficios tan estimulantes como domadora de pulgas, endulzador de vacíos, corrector de sombras o profesor de invisibilidad. Quizás sea Xime, sin saberlo, descendiente de alguno de ellos.

Lo que está claro es que ha echado mano de esa “imaginación sin límites, el arma más poderosa, el poder más revolucionario” para llevar a cabo su cometido. Con Un racimo prepara esencias, aceites de plantas, cremas hidratantes, jabones… todo de manera natural. También extrae tintes naturales de las flores para pintar algodón o dibujar.

Da talleres de confección de jabones, sobre plantas o de dibujo con tintes naturales para niños y mayores. Crea centros florales, racimos de plantas y flores; recientemente ha expuesto sus emulsiones fotográficas florales y acaba de publicar un herbario fotográfico con la técnica del cianotipo en honor a los insignes botánicos Anna Atkins, Alexander Humboldt y Andrea Wulf. Cada vez que tiene un rato se escapa a la naturaleza a explorar nuevas especies. Ha estado varias veces en la Amazonía peruana, donde en las fotos se le ve especialmente feliz.

Con el tiempo, y a pesar de que empezó a desarrollar varias aficiones que aparentemente no tenían demasiado que ver entre sí, Xime estabilizó sus deseos y su compromiso con las plantas, lo bello y lo natural. Buscadora incansable de esencias, no ha parado hasta encontrar la suya, que curiosamente está ligada a la de las flores que recoge.


La última vez que nos vimos me descubrió a Vicente Huidobro, un poeta chileno surrealista, impulsor y máximo exponente del Creacionismo, una corriente que tuvo especial interés en la poesía, donde enfatizaba los efectos visuales (recordemos a Apollinaire y su poesía visual). Huidobro es algo anterior a Nicanor Parra, a quien Xime adora en primerísimo lugar y sin ninguna duda.

“Te deseo mucha alegría y mucha paz. Tienes todo en tus manos para hacer, crear y reír con ganas”, escribió en el interior de ‘Altazor’, un poeta largo como un día sin pan, lleno de metáforas que me recuerdan a uno de los enrevesados dibujo de Ricardo Cavolo. Cuando pienso en creatividad y en la acción tranquila y bella, pienso en Xime, en sus plantas, en sus ganas de experimentar, en su constancia y en su fuerza de voluntad. Un Racimo le da paz, concentración y aprendizaje diario, dice. Qué bonitos deseos y acciones para con la vida.

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