M24, It’s time!

Existe una antigua tradición, en algunas regiones del norte de España, por la que, cada 31 de diciembre, los adultos invitaban a los niños a buscar “a un hombre con tantas narices como días tiene el año”. Así hacía mi bisabuelo con mi madre y su hermana, que pasaban todo el día entre alucinadas, divertidas y angustiadas, esperando ver a un monstruo deforme con trescientas sesenta y cinco narices, sin darse cuenta de que ese era el último día del año y que nada más iban a ver a los señores de todos los días. Humanos comunes y corrientes, al fin y al cabo.

Lo mismo hubiera servido este juego para el día uno de enero, pero Cástor Armendáriz y la tradición prefirieron quedarse con el preludio del nuevo año, el momento anterior, el instante previo.

El espacio del justo antes es una nada minúscula, fértil e ineludible: el minuto de salida ante la cuesta abajo del esquiador, o del ciclista antes de lanzarse a la contrarreloj. El instante antes de que el pincel se aproxime, decidido o no, al lienzo en blanco del artista; o de que suba el telón y comience la obra del actor. El momento en que la cabeza, o el cuerpo entero, te piden que digas no antes de contestar sí, siempre sí…

Preparando la vigésimo cuarta edición de Malofiej hemos querido hacer un pequeño homenaje a estos momentos, a los cientos y cientos de segundos inmediatamente anteriores a nuestras cosas de todos los días que no se quiebran, ni se paralizan, ni enmudecen antes de nacer, y fluyen libres permitiendo que lleguen obras, actos, palabras, historias, gráficos, trabajos tan buenos como los que ya estamos esperando ver, emocionados.

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