Homenaje a Cruz Novillo

Hace quince años (glups), estando de Erasmus en París, fui con mi amiga María (Sánchez) a un concierto de Astrud en el club Pop-in. Al terminar nos percatamos de que los músicos se habían dejado un papel con la lista de su repertorio en el escenario y nos lanzamos emocionadas a cogerlo. Era un sobre. Bien. Tenía 60€ dentro. Fiestón.

Era 2005 y el dúo acababa de sacar su LP ‘Todo nos parece una mierda’. En aquel concierto de la era pre-Spotify bailamos como locas nuestra canción preferida: ‘Hay un hombre en España’. También la escuchábamos en nuestros mp3 en los trayectos en metro, la silbábamos en la cocina, la tarareábamos en la ducha y hacíamos quinielas sobre quién era ese hombre. No me preguntéis por qué, pero siempre salía Aznar (¿?).

Foto: Astrud. El sobre en cuestión está doblado y sobre el teclado.

Para rato me imaginaba entonces que este himno sería la banda sonora del documental que estos días está en boca de todo el mundo (diseñadores, gentes de la cultura y modernos en general) y cuya proyección en los Renoir —donde se presentó el pasado viernes—, prevista inicialmente para cuatro días, se ha ampliado hasta el jueves 12 de marzo en una improbable e inesperada manifestación del genuino milagro español: que una película nacional, un documental para más inri, llene una sala de cine varios días consecutivos. ¡Bravo! Esto sí que es noticia.

‘El hombre que diseñó España’, dirigido por Andrea G. Bermejo (¡Andrius!) y Miguel Larraya (¡Miguel!) —se puede ver aquí—, es un film que recorre la historia y la gráfica de nuestro país a través del trabajo de José María Cruz Novillo (Cuenca, 1936), artista, diseñador gráfico y autor de trabajos tan reconocibles como el logotipo de Correos, Renfe, el PSOE, la bandera y el escudo de la Comunidad de Madrid, el de la Policía Nacional, los billetes de pesetas de 1979 a 1985, los emblemas de Endesa, Repsol, La Cope, El Mundo y Antena 3 Radio, y los carteles de El Sur, La escopeta nacional, Cría cuervos o, su preferido, el de Ana y los lobos.

Toda esta historia comenzó el día en que Bermejo, redactora jefa de Cinemanía y colaboradora de Historias de Nuestro Cine de TVE, llegó al estudio de Cruz Novillo para hacer un reportaje sobre carteles de películas españolas. Ella misma cuenta que le dio tanta vergüenza no conocer de antemano a este autor, frente a la magnitud de su obra, que se prometió hacer algo al respecto.

Y es así como Bermejo y Larraya —pareja sentimental además de artística— filmaron ‘El hombre que diseñó España’, donde hacen un repaso por la historia de nuestro país. El recorrido comienza allá por los ‘50 cuando Cruz Novillo, Pepe para los amigos, decidió dejar sus estudios de Derecho y entrar a trabajar como ilustrador en la agencia Publicidad Clarín. En aquel entonces la vida en España se sintonizaba más o menos en gris, como bien indicaba el uniforme de los encargados de marcar los límites entre el bien y el mal. “Realmente no existía el diseño. Era una España en blanco y negro. La Tabacalera era la bandera española y el rótulo Tabacalera. Correos era la bandera española y Correos”, relata en el largometraje un experto en Historia del Diseño.

En 1963 Cruz Novillo tuvo la suerte de viajar, como parte del equipo de artistas del Pabellón de España, a la Feria Mundial de Nueva York, donde realizó, de la mano del dibujante Juan Ignacio Cárdenas —alias Chinorris—, un adorable y candoroso corto en el que aparece Curro el cordobés subiendo a un avión de Iberia —cuya marca, os podéis imaginar, era simplemente el rótulo de Iberia— y cruzando el Atlántico para vivir aventuras propias de la verdadera vida moderna.

Allí el artista conoció a los diseñadores de las grandes agencias de publicidad, “muy a lo ‘Mad men”, como él mismo recuerda, y se trajo sus enseñanzas de vuelta. Siguiendo la estela de estas figuras, inmediatamente desarrolló su estilo preciso, contundente, inconfundible. A partir de ese momento se dedicó a diseñarlo todo.

 

Tesoro Público, Construcciones y Contratas, Ministerio de Educación, V Centenario del descubrimiento de América, Fundación ONCE, Cabitel (Telefónica), Banco Pastor, las cajitas de Fósforos del Pirineo de la portada. Cruz Novillo diseña la imagen de estas empresas y también los carteles de las películas de Elías Querejeta, a quien considera un hermano. “Se hizo tradición que interrumpiera mis vacaciones para venir a Madrid. Elías me llamaba, yo volvía corriendo, veía la película y en dos semanas tenían el cartel”, narra en el largometraje.

Esta anécdota le retrata como un trabajador incansable, idea que refuerza la cantidad ingente de obra que acumula el artista—y que también se puede comprobar en su web, donde el scroll no tiene fin—. Bermejo y Larraya la refrendan cuando cuentan que cada vez que iban a su estudio, Pepe les sacaba más y más material. “Llegó un punto en el que íbamos a verle con miedo porque veíamos que sus obras no se acababan nunca y ya no sabíamos cómo íbamos a meterlas. Incluso siguió encontrando más y más trabajos después de que el documental estuviera terminado. ‘Para’, le decíamos. ‘¡Ya no saques más!”.

El documental retrata a un hombre modesto y discreto. “Un día fui a comprar El País y por sorpresa me encontré a mi padre en la portada del semanal, sobre una pared forrada de billetes en la cámara acorazada del Banco de España”, relató su hijo mayor —también Pepe— en la presentación del pasado viernes.

También pone cara al ingenio y congela el momento del ¡Eureka! cuando Cruz Novillo explica, con ilusión de niño, sus cada vez más complejas obras, algunas de ellas sinestésicas. Como la escultura que realizó para la sede de la fachada del Instituto Nacional de Estadística, bautizada como Diafragma decafónico de dígitos, en la que 108 metros de vidrio tintado de diferentes colores dan los datos de 58 indicadores estadísticos —001 superficie de España, 002 población, 003 PIB, etc— en una infografía tan insólita como colosal. Por favor, que nunca más pensemos qué pintan esos balcones de colores ahí, a la entrada de Madrid.

O su Diafragma dodecafónico 8.916.100.448.256, opus 14 con el que ha pretendido crear la obra de arte más grande del mundo, o por lo menos casi la más duradera —esa es, en realidad, su maravillosamente simple calendario infinito—, con una duración de 3.390.410 años, 31 días, 11 horas, 31 minutos y 12 segundos. Su estreno mundial se produjo en la feria ARCO, en Madrid, el 17 de febrero de 2010, a las 12.00 del mediodía y tiene previsto terminar a las 23 horas, 31 minutos y 12 segundos del 20 de marzo del año 3.392.420. Ese día no comáis mucho e id elegantes. Como anuncian en su web, en la ceremonia de clausura se servirá un cóctel.

 

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