Flying Houses – Laurent Chehere

Publicado y portada de El Duende nº 132

P ublicista de prestigio, echó un día a volar y dio la vuelta al mundo. A su regreso a París decidió centrarse en sus propios proyectos. Con Flying Houses trata de mostrarnos la belleza escondida y las vidas que hay detrás de los muros de los edificios de París

Las casas de tus fotos han perdido sus cimientos. ¿Hacia dónde van?
No sé a dónde van. Las he puesto en el cielo para que nos cuenten una historia.

Dices haberte inspirado en el cine. Me encanta el cine. Una parte de la serie de las casas está inspirada en El globo rojo de Albert Lamorisse, Der Himmel über Berlin de Wim Wenders, La Strada de Federico Fellini, Profumo di Donna de Dino Risi, ou Les Enfants du Paradis de Marcel Carné.

¿Cuál es la influencia de los viajes en la obra? Con ellos he intentado, modestamente, abrir mi espíritu e interesarme un poco más en otros humanos de este planeta. Mis viajes a Mali o a Rumanía me han permitido  comprender muchas cosas sobre la vida de los gitanos o de los inmigrantes clandestinos africanos, gente con la que me cruzo en Belleville todos los días.

Háblanos sobre tu proceso de creación. Todas estas casas que vuelan son el fruto de mis exploraciones por los barrios populares de París. He tratado de sacarlas del anonimato de la calle para que cuenten su propia historia, verdadera o imaginada.

Nací en Ménilmontant, un barrio rico en diferentes culturas. Me interesé por los gitanos en sus caravanas, por los africanos con el corazón lleno de ilusiones navegando en un edificio insalubre, un clown enano intentando encenderse un cigarro sobre el toldo de un circo, un viejo cine erótico de Pigalle, un voyeur detrás de unos binoculares, un teatro desaparecido o una pequeña casa de barrio sin historia.

Algunas casas son sólo casas, otras están llenas de referencias al cine y en otras he resaltado aspectos sociales. Esta serie también es un homenaje a un París desaparecido de antes del Baron Haussmann, el tipo que destruyó la mitad de la ciudad para construir veinte mil veces el mismo edificio en el siglo XIX.

¿Qué obstáculos encuentras? Técnicamente es un fotomontaje. Hago un dibujo rápido de lo que quiero y seguidamente fotografío con buena luz todos los elementos que necesito: fachada, ventana, graffitis, techo, gente, etc. El tiempo de elaboración depende del número de elementos asociados y de su complejidad. El ‘Circo’ me llevó un mes de trabajo, frente a la semana de ‘El globo rojo’.

Para quienes viajen a París, cuéntanos cuál tu esquina preferida de Ménilmontant y una terraza indispensable de Belleville. Me gusta mucho la pequeña plaza delante de la iglesia Notre Dame de la Croix de Ménilmontant y su escalera monumental. Mi terraza indispensable es la del bar Les Folies, en la rue de Belleville. En verano las mesas invaden la rue Dénoyez, una pequeña calle cubierta de graffitis.

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