Alterotopías

(De alter y topos: otro lugar)

En la pechakucha que el sábado preclausuró el primer festival de autoedición Pumpk!, Ana y Diego, los creadores del fanzine La Tourette, presentaron su último número, titulado ‘Alterotopías’.

Alterotopías son lugares, momentos o situaciones desde donde crear cosas nuevas, al margen de los modelos imperantes. Como han hecho ellos, dos amigos de toda la vida que a la vuelta de un Erasmus decidieron enfrentar su necesidad de expresión y plasmar sus inquietudes de manera compulsiva, a lo ‘Tourette’, en un A4 que distribuyen fotocopiado y plegado, y en el que hoy ya participan familia, amigos y conocidos.

Alterotopiak también es una de las investigaciones que está llevando a cabo UrbanBat, un laboratorio de urbanismo e innovación social de Bilbao, en donde identifican el término como “grietas, ranuras, bordes, límites, huecos anómalos, intersticios… desde los que construir alternativas”. La idea está inspirada en AAA, un taller de arquitectura autogestionado que propicia nuevos espacios urbanos en varias ciudades del mundo.

Para AAA, una alterotopía —aunque ellos especifiquen y lo llamen Eco-intersticio— es, por ejemplo, un huerto urbano en la azotea de un edificio de París.

El festival Pumpk!, en su primera edición, también nace de una grieta, un resquicio, de una necesidad. Las charlas fueron cercanas y muy personales, al estilo de la que ofreció Deborah Withey en el pasado congreso de la SND DC.

En Washington, Deborah presentó en una sala secundaria e hizo una estupenda master-class de una hora en la que consiguió que sesenta personas se dibujaran —sin mirarse— unas a otras y crearan monstruos de la nada —aunque parezca lo mismo, fueron dos ejercicios separados—. Aquí se pueden ver los leones con cabeza de elefante y otras bestias de los asistentes.

“Encontrarse con el alma de la otra persona, eso es lo importante al retratar”, espetó. He aquí mi encuentro casual con el alma de otro participante. No estuvo mal, creo.

Deborah nos enseñó variantes de portadas que ha hecho para publicaciones como The New Yorker. “Las grandes ideas necesitan pequeños detalles para sostenerse”. “Entrégate a los trabajos que te hacen diferente”. “Recuerda lo que te gusta y aplícatelo a ti mismo”, aconsejó.

La charla estuvo muy enfocada en el arte, en el diseño, en la creación, y aquí viene, creo, una preciosa casualidad: el premio Best of Show, que se entregó en el mismo congreso, fue concedido a Andrea Levy por su columna de opinión en el Plain Dealer de Cleveland, un trabajo excepcional, también lleno de intimidad. Este artículo cuenta cómo Andrea se convirtió en columnista visual.

Los dos trabajos, me pareció, están enormemente conectados. Dos mujeres hablando de arte y sentimientos, de la conexión con el lector, de la posibilidad de ofrecerle algo íntimo y delicado donde éste pueda reconocerse.

Ninguna de las dos se quedó en la fachada.

Ambas nos invitaron a ir más allá, traspasar la grieta, y mostrar el interior.

Fanzine de autor desconocido, vendido en Pumpk! en septiembre de 2015.

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